La industria del Juego Online tiene mucha presencia dentro en España, destacando algunas zonas como la Comunidad Valenciana. Sin embargo, estamos hablando de un sector que no está exento de los ciberataques (de hecho, se han incrementado de manera importante en los últimos años), de ahí que se hayan lanzado algunas medidas antifraude con el objetivo de proteger a los jugadores.
¿El problema? Parece que esta implantación de medidas (que buscas, sobre todo, evitar fraudes de suplantación de identidad y de blanqueo de capitales) podría afectar a la privacidad del jugador debido al uso de herramientas para endurecer los sistemas de monitorización.
El gran problema de la identidad digital
El primer gran problema que se encuentra el jugador es la obligación de identificarse en las plataformas online. Y es que los operadores exigen información personal como el nombre y los apellidos, dirección física y fecha de nacimiento. Pero la cosa va todavía más allá cuando se necesita verificar una cuenta, ya que también tendrán que apostar documentos oficiales escaneados como una fotocopia de su DNI o, incluso, una factura.
Este proceso recibe el nombre de KYC (Acrónico de Know Your Customer) y es obligatorio por parte de las autoridades de España con el objetivo de cumplir con la normativa de la prevención de blanqueo de capitales. Al mismo tiempo, evita que los menores de edad puedan utilizar estas plataformas.
La tecnología también ha aumentado mucho en este sentido: ahora es posible encontrar sistemas de biometría y de inteligencia artificial que permiten la validación de documentos de una forma mucho más precisa, además de detectar patrones sospechosos en tiempo real.
Sistemas de monitorización continuada y análisis del comportamiento
Por otra parte, los operadores de juego online también controlan de forma detallada las acciones de los usuarios. Para ello, se han mejorado mucho los sistemas de inteligencia artificial y los algoritmos: estos estudias los patrones de juego de cada jugador, sus movimientos financieros, así cómo cualquier cambio significativo en sus cuentas.
Por ejemplo, pueden detectar si un usuario tiene diferentes cuentas desde la misma IP o si utiliza métodos de pago que no son habituales. Así es como se lanzarían alertas automáticas que, incluso, podrían evitar en la cancelación de la cuenta.
¿Cuál es el objetivo de dicha tecnología? La teoría nos dice que esta vigilancia permanente tiene por objetivo la detección de fraudes y evitar que los usuarios puedan abusar de las promociones. El problema está en que estos mecanismos podrían vulnerar la privacidad al estar continuamente controlando al jugador.
Blockchain: ¿Hasta que punto afecta a la privacidad?
Son muchos casinos los que ya se han pasado a la tecnología Blockchain para registrar las transacciones de forma efectiva. Con este sistema se evita que los resultados puedan manipularse, pero también obliga a que la información financiera quede registrada. Si en el futuro se produce cualquier acceso no autorizado, esto podría ser problemático.
En teoría, la implantación de protocolos como AES O SSL/TLS deberían ser más que suficientes para mantener a los atacantes a raya. Sin embargo, la protección nunca será del 100% y nunca se sabe cuando puede haber una brecha que lleve al caos.
¿Y qué hay de la legislación europea?
Y no podemos olvidarnos de que la legislación de Europa obliga a los casinos a que informen sobre el uso que dan a los datos de sus usuarios (en base a lo que indica el Reglamento General de Protección de Datos o GDPR). El gran problema que hay aquí es que el cumplimiento de las normativas AML y KYC podría chocar de lleno contra los derechos de los usuarios.
Los operadores de juego están obligados a conservar los datos durante años, incluso aunque el jugador pueda solicitar que los elimine.
¿Qué pensáis vosotros? ¿Estos protocolos realmente buscan proteger o controlar?






