Leo Margets: el póker como disciplina, profesión y escuela de vida

Leo Margets española liderando poker internacional

Hablar de mujeres liderando el póker profesional no es habitual.

Que una jugadora sea, además, una de las referencias más sólidas del circuito internacional, lo es todavía menos.

Leo Margets no encaja en el estereotipo del póker entendido como azar. Su trayectoria habla de disciplina, preparación y una forma de entender el juego como profesión y como escuela de vida.

Hoy hablamos de Leo Margets, una de las figuras más sólidas del póker profesional a nivel mundial. Y lo hacemos a partir de una conversación reciente con Mujeres a Seguir, mantenida durante su paso por Madrid con motivo de la final del Circuito Nacional de Póker (CNP) Winamax 2025.

Una hoja de ruta inusual: de la empresa al póker profesional

Antes de sentarse en mesas finales, Margets estudió Negocios en Londres, cursó un máster en la Universitat Pompeu Fabra y trabajó en el mundo corporativo. Sus inicios no fueron los usuales: su primer contacto real con el póker llegó tarde y casi por casualidad, lejos de la épica habitual asociada al juego.

Lo que empezó como curiosidad se convirtió pronto en obsesión por mejorar. Foros, clubes locales y horas de estudio marcaron una etapa inicial en la que el objetivo no era ganar dinero, sino entender el juego.

«Hasta los 23 años no tenía ni idea de que era el póker. Tenía los mismos prejuicios que todos respecto a este juego, solo sabía lo que había visto en las películas.  Llegué a él por casualidad, a través de un chico que estaba conociendo y que jugaba. No era profesional, pero me supo transmitir que eso no era solo un juego de cartas, sino que implicaba psicología, matemáticas, estadísticas, saber leer a las personas…»

La profesionalización llegó después, como consecuencia natural de este proceso.

El salto definitivo no fue inmediato ni cómodo. Durante un tiempo compaginó su empleo con torneos pequeños, hasta asumir el riesgo de dedicarse al póker a tiempo completo. Funcionó.

El punto de inflexión: las Vegas y la élite mundial

Su carrera internacional despegó tras un patrocinio que le permitió viajar a Las Vegas y competir en la World Series of Poker. En 2009 alcanzó el puesto 27 del Main Event entre más de 6.500 jugadores, siendo la mujer mejor clasificada de ese año. 

Desde entonces, su nombre se consolidó en el circuito. En 2021 ganó su primer brazalete de la WSOP y, este mismo verano, ha vuelto a hacer historia al convertirse en la primera mujer en tres décadas en alcanzar la mesa final del Main Event, algo que no ocurría desde 1995, con Bárbara Enright. 

Según sus propias palabras: «El sueño de todos los jugadores de póker es llegar a esa final de las Series Mundiales, y este año lo he logrado yo. Más allá del hecho de haber sido la primera mujer en lograrlo en la era moderna, como jugadora es una experiencia increíble.

Es un sueño, y digo sueño porque es algo que no puedes controlar, no depende únicamente de ti, somos muchos los jugadores que nos preparamos de forma muy intensa para llegar en las mejores condiciones a ese torneo, y solo nueve lo consiguen. No me quito mérito, pero soy muy consciente de lo afortunada que soy por haber podido disfrutar de ese momento increíble.»

Cómo se entrena una jugadora profesional de póker

Lejos del imaginario romántico, el día a día de una jugadora de élite se parece más a un trabajo técnico que a un juego: estudio de manos, análisis con software, toma de decisiones orientadas al valor esperado y una preparación mental constante forman parte de su rutina.

Margets insiste en la importancia de la gestión emocional: jugar sin expectativas, aceptar la varianza y mantener el foco en la siguiente decisión. «El póker es un juego incómodo», reconoce, porque exige presionar y al mismo tiempo, saber sostener esa presión.

La intuición también tiene su espacio, pero no como impulso irracional, sino como resultado de la experiencia acumulada.

El póker más allá de la mesa

Su visión conecta el póker con habilidades transferibles fuera del tapete: capacidad de adaptación, desapego del resultado, lectura del entorno y autoevaluación constante. En ese sentido, define el juego como una auténtica escuela de vida.

En un circuito históricamente masculino, Margets asegura no haber sentido barreras directas en la élite competitiva. Para ella, cualquier prejuicio del rival se convierte, simplemente en información útil.

«Siempre me he sentido uno más, aunque entiendo que mi visión puede estar un poco sesgada, porque casi siempre he jugado torneo de elite y ahí la gente suele ser muy respetuosa.»

Su ambición sigue intacta. Ganar el Main Event de la WSOP sigue siendo un sueño. 

El resto, como ella misma resume, ya forma parte de un camino recorrido con coherencia, trabajo y una visión muy clara de lo que significa jugar al póker profesional.

 

Published
Categorized as Poker

Editora especializada en iGaming y SEO, con enfoque en la creación de contenidos claros, precisos y orientados al usuario